Con las primeras luces, en los huertos de Altamira

Con las primeras luces, los huertos de Altamira dan los buenos días a los hortelanos más madrugadores. Algunos, apuran los cultivos de la temporada de verano y otros siembran ya para la nueva temporada porque, poco a poco, se acerca el invierno. También desde primera hora se puede encontrar a Diana e Iván, los técnicos del huerto, que cada día asesoran, ayudan y, sobre todo, escuchan y conversan con los hortelanos.

Diana e Iván (técnicos de Altamira)


¿Cómo es vuestra relación con los hortelanos?

Desde el principio la acogida fue muy buena y la relación acaba siendo como con un compañero o un familiar porque nos vemos todos los días. Además aquí hay muy buen ambiente porque todo el mundo viene a pasar el rato, a relajarse y a disfrutar.

La Agricultura Ecológica es la base del proyecto de huertos urbanos, ¿cómo asimilan los hortelanos estos principios?

La mayoría respetan las normas de no usar pesticidas y productos químicos, de hecho hay muchas señoras que controlan que otros compañeros no incumplan estas reglas. Para algunos es complicado porque han vivido la revolución química y en sus huertos siempre han tendido a sulfatar.

Escarola de los huertos de Altamira
Escarola de los huertos de Altamira

Enrique, Gregorio y Antonio (hortelanos)


Enrique es un extremeño que tiene una parcela en Altamira desde 2010. Va cada día, aunque sólo sea para “darle los buenos días al huerto”, quitar alguna hierba o combatir cuidadosamente las plagas porque, según afirma, los remedios ecológicos suponen un seguimiento y un cuidado, a diferencia de los productos químicos ya que “la gente que sulfata y se despreocupa de su huerto”.

Gregorio también es uno de los afortunados que tienen su huerto desde el principio del proyecto. Nos contó que había tenido que replantar guisantes y cómo estaba preparando un semillero. Por su parte, Antonio, antes hortelano en los huertos de Duque de Ahumada, ahora ya ha sembrado su huerta para la temporada de invierno y es una maravilla ver su actual parcela en la finca de Altamira.

Antonio, Gregorio y Enrique en las huertas
Antonio, Gregorio y Enrique en las huertas
Lombardas de la huerta de Antonio
Lombardas de la huerta de Antonio
Antonio en su huerto
Antonio en su huerta

Aquellos que no tengan interés o relación con los huertos y la agricultura quizás no entiendan lo que supone tener una parcela para alguien que ama la tierra. La agricultura ecológica supone mimar los cultivos, estar pendiente, observar lo que pasa cada día,… “No es como cuando utilizas productos químicos, que sulfatas y te olvidas”, contaba un hortelano. Por eso la ilusión de los propietarios les lleva a pasar casi todos los días por sus parcelas, “aunque sea sólo para quitar una hierba o dar buenos días a las plantas”.

La agricultura ecológica, por su cercanía con la naturaleza, necesita de hortelanos ilusionados que vivan lo que hacen. Y a Enrique, a Gregorio, a Antonio y al resto de los propietarios de los huertos urbanos les sobra esa ilusión y cuentan que las horas allí se les pasan volando. Por tanto, la unión de este proyecto de ‘Huertos Sociales Sostenibles de Santander’ es perfecta y el beneficio, para la tierra y para quienes la trabajan, es mutuo.

La mayoría de los hortelanos de Altamira han tenido contacto con la agricultura desde niños a través de sus padres. Enrique, de hecho, recuerda con cariño su infancia y nos cuenta que su madre era la mejor hortelana del pueblo y la que primero cogía los tomates, “yo lo traigo en los genes”, aseguraba.

Enrique en su huerta
Enrique en su huerta

El tomate es el producto estrella de cualquier huerto y el más sensible a las plagas, por eso siempre forma parte de las conversaciones de cualquier hortelano. Cómo proteger el huerto de las plagas es la preocupación diaria y, poco a poco, todos van acostumbrándose a utilizar los remedios naturales como los purines. Comparten experiencias, resuelven dudas, conversan y, en definitiva, ocupan su tiempo aprendiendo y enseñando a los demás parte de la sabiduría acumulada a lo largo de los años. Ése es el objetivo principal de los Huertos Sociales.

Además de tomates, lechugas, coles,… hay quienes se atreven con cualquier cosa y no dejan de buscar semillas y probar a cultivar nuevos productos que luego nos enseñan orgullosos, como los cacahuetes, el tamarindo, la stevia… ¡o las guindillas sombrero de obispo!

Guindillas sombrero de obispo
Guindillas sombrero de obispo de Enrique
Gregorio con la horca y Antonio
Gregorio con la horca y Antonio

Tras despedirte de los hortelanos y salir de Altamira te quedas con muy buen humor y ganas de volver. El secreto es que en torno a los huertos se crea un ambiente al margen de la ciudad y sus ritmos, y donde único tiempo que existe es el que marcan las estaciones y las temporadas de cultivo.

Queremos agradecer a los hortelanos y a los técnicos de Altamira su acogida en los huertos y haber hecho un alto en sus quehaceres para contarnos tantas anécdotas e historias y compartir su experiencia y su sabiduría sobre la tierra y sus frutos. ¡Gracias por todo!

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